Historia de Alcàsser

      El Topónimo de Alcàsser podría tener su origen en el árabe "al-qàs-(a)r” (lugar fotificado). Es muy probable que se trate de un lugar fortificado y no de un alcazar real. La fortificación sería la torre que había en el pueblo.
      Diferentes autores dicen que Alcàsser era conocido en el 1238 con el topónimo de “Alquería de Espioca” i “Alcaçer” según el Libro del Repartimiento. En 1250 era conocido como Alcacer, mientras que en el 1418 se denominaba como “lugar de Alcacer” i en 1421 “lugar de Alquacer”.
     Aunque se supone la presencia de primeros pobladores ibéricos y romanos por los alrededores del barranco de Picassent, el origen más conocido de Alcàsser se remonta a la época musulmana. Con el tiempo se convirtió en una alquería musulmana del momento, con una reducida comunidad de campesinos libres y propietarios de sus propias tierras.
      Es posible la existencia desde el siglo XI de una destacada torre o fortaleza con finalidades defensivas que dominaba una de las lomas que cerraba la huerta de Valencia por el sur y de donde deriva el nombre de Alcàsser.
     Junto a la conquista de la ciudad de Valencia en el 1238, Jaime I se anexiona Alcàsser junto con el resto de las alquerías y cercanías. En el Libro del Repartimiento, consta que Alcàsser fue donado al Camarero Mayor, un noble aragonés llamado “Artal de Foces”. La primera Carta Puebla del 21 de septiembre de 1248 asegura el repoblamiento de la antigua alquería. En 1443 fue convertida en Baronía, pasando a lo largo del tiempo por diferentes familias – Català y Sanoguera, Torres, Figueres, Ferrer, Castelví, Mercader y Núñez Robres – hasta el fin de las propiedades señoriales heredadas por los marqueses de Malferit en la primera mitad del siglo XX. Eclesiásticamente dependió de Picassent hasta el año 1748.
      En el año 1989 fue descubierto en las obras que se estaban realizando en el Ayuntamiento de Alcásser,(por cierto, el Ayuntamiento ocupa un edificio que fue antiguo palacio de barones) un pozo cubierto por un adoquín, que después de roto dio a la luz un pozo desconocido y cegado hacía años, que era la entrada de un antiquísimo aljibe. El aljibe o “Aljud del Castell” , debió servir para abastecimiento de agua a los habitantes del palacio, el barón y sus sirvietorrentes, y sobre todo, dadas las dimensiones a toda la población medieval del Alcásser cuando por los acontecimientos bélicos tenía que refugiarse en el castillo para protegerse de los enemigos. El castillo de Alcàsser desapareció entre 1929 y 1932. Hay una leyenda que dice que Alcásser era una quinta de recreo de los reyes moros de Valencia (Madoz) en la que residían las reinas al amparo de sus fortificaciones y de sus seguros subterráneos.
      En cuanto al patrimonio artístico mejor conservado, cabe destacar la iglesia parroquial terminada de construir en 1610 y ampliada en 1805, que cuenta con unos interesantes frescos de SanMartín de Tours y San Luis Betrán de 1808, atribuidos a Vicente López, pintor de cámara de las cortes de Carlos IV y Fernando VII, y una capilla del Cristo de la Fé de 1819.

Alcàsser, així va ser

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